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Cmo educar para la igualdad en una sociedad que regula la prostitucin como una profesin?

La prostitucin es una forma de violencia de gnero

Publicado por Enrique Javier Dez Gutirrez | 7 de marzo de 2010

La prostitucin no es el "oficio" ms antiguo del mundo, es la explotacin, la esclavitud y la violencia de gnero ms antigua que los hombres inventaron para someter y mantener a las mujeres a su disposicin sexual. Algunos "progres", sobre todo hombres y "empresarios" de prostbulos que financian generosamente "corrientes de opinin", estn animando ltimamente el debate sobre la necesidad de "regular" la prostitucin de mujeres. Es decir, convertir esta violencia en una profesin como otra cualquiera para las mujeres. Cmo podremos educar para la igualdad en una sociedad donde las chicas sabrn que su futuro puede ser prostitutas, viendo a otras exhibirse en escaparates al estilo del barrio rojo de Holanda, y los chicos sabrn que puede usarlas para su disfrute sexual si tienen el suficiente dinero para pagar por ello?

La prostitucin es una forma de explotacin que debe ser abolida y no una profesin que hay que reglamentar. Es una forma de violencia de gnero: lo que las mujeres prostituidas tienen que soportar equivale a lo que en otros contextos correspondera a la definicin aceptada de acoso y abuso sexual. El hecho de que se pague una cantidad de dinero puede transformar ese abuso en un empleo, al que se le quiere dar el nombre de "trabajo sexual comercial".

Regular la prostitucin legitima implcitamente las relaciones patriarcales: equivale a aceptar un modelo de relaciones asimtricas entre hombres y mujeres, establecer y organizar un sistema de subordinacin y dominacin de las mujeres, anulando la labor de varios decenios para mejorar la lucha por la igualdad de las mujeres. Al legitimarla se convierte en un soporte del control patriarcal y de la sujecin sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las nias que estn en la prostitucin, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitucin confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya funcin sera la de estar al servicio sexual de los hombres. Cmo vamos a educar a nuestros hijos e hijas en igualdad con mujeres tras los escaparates como mercancas o es un posible futuro laboral de nuestras hijas?

Si reglamentamos la prostitucin, integrndola en la economa de mercado, estamos diciendo que esto es una alternativa aceptable para las mujeres y, por tanto, si es aceptable, no es necesario remover las causas, ni las condiciones sociales que posibilitan y determinan a las mujeres a ser prostituidas. A travs de este proceso, se refuerza la normalizacin de la prostitucin como una opcin para las pobres.

Por qu los hombres acuden a la prostitucin actualmente en una sociedad como la espaola donde no hay tal nivel de represin sexual como haba hace 40 aos? En una poca de libertad sexual como la actual, acuden a la prostitucin como un ejercicio de poder y sumisin sobre otra persona con la que no tienen que tener ninguna consideracin porque la pagan y debe estar a su servicio, convirtindola en un objeto de su consumo. Muchos hombres, en las relaciones sociales y personales, experimentan una prdida de poder y de masculinidad, y no consiguen crear relaciones de reciprocidad y respeto. Son stos los hombres que acuden a la prostitucin, porque lo que buscan en realidad es una experiencia de total dominio y control. Este grupo de hombres parecen tener problemas con su sexualidad y la forma de relacionarse con el 50% del gnero humano, que creen que debe de estar a su servicio.

Presuponer que la necesidad sexual masculina es una necesidad biolgica que no puede ser puesta en cuestin, similar a las necesidades de nutricin, contradice manifiestamente el hecho comprobado de que las personas, mujeres y hombres, pasan largos periodos de sus vidas sin relaciones sexuales y sin llegar al fatal desenlace que habra tenido la privacin de alimento! Los hombres debemos resolver nuestros problemas de socializacin para aprender a vivir sin servidoras sexuales y domsticas.

La prostitucin jams se da en condiciones de libertad; nunca es objeto de un contrato de compraventa entre personas iguales en derechos y libertades. No se vende la actividad o el producto, como el cualquier trabajo, sino el propio cuerpo sin intermediarios. Y el cuerpo no se puede separar de la personalidad. Adems, slo alguna afortunada podr poner lmites, pero la mayora tendrn que satisfacer a los prostituidores porque pagan (un cliente a quien una prostituta le negara un acto sexual particular o una relacin sin preservativo, podr siempre alquilar a otra mujer ms necesitada que acceder a su demanda).

El punto de vista segn el cual las intrusiones repetidas en el cuerpo y los actos sexuales tolerados, pero no deseados, pueden ser vividos sin perjuicio es, por lo menos, dudoso. Las mujeres han referido en numerosas ocasiones sus estrategias para terminar rpidamente con el cliente, porque si las prostitutas necesitan y desean el dinero de la prostitucin, no desean la sexualidad prostitucional que, en tanto que tal, es una forma de violacin remunerada.

Incluso si alguien dice que elige la prostitucin de forma libre, podemos considerar una eleccin libre la explotacin y la violencia de gnero? En nombre de una concepcin del ser humano como persona, del bien comn y del respeto a los derechos humanos, la colectividad ha juzgado necesario con frecuencia poner lmites a la libertad individual (venta de rganos, esclavitud, uso abusivo de drogas, etc.), estableciendo que hay prcticas, por muy libremente que se quiera decir que se han asumido, que van en contra de los derechos humanos ms elementales. No obstante, conviene recordar que los usuarios masculinos de la prostitucin no se preocupan de saber si la prostituta consiente y es libre, cuestin que no les inquieta lo ms mnimo. En este sentido, no se puede desvincular el trfico de mujeres con la legalizacin de la prostitucin, porque el trfico es una consecuencia de la oferta y la demanda que rige el negocio de la prostitucin.

A quin beneficia la regulacin de la prostitucin? A los proxenetas que pasan a denominarse empresarios dndoles un bao de respetabilidad. De ah su prisa porque se regule. A las redes de trata de blancas que se convierten en corporaciones empresariales que cotizan en bolsa como en Australia. Es el negocio ilegal que ms dinero mueve en el mundo, junto con el de drogas y armas. A los clientes, puesto que esto les colocara en una situacin de normalidad.

Pedimos que, de entrada, se aplique la ley. Que se persiga a los proxenetas que estn campando por sus fueros, los clubes, los burdeles de carretera, que todo el mundo conoce. Y que, se centren las medidas en la erradicacin de la demanda, a travs de la denuncia, persecucin y penalizacin del prostituidor (cliente) y del proxeneta: Suecia penaliza a los hombres que compran a mujeres o nios con fines de comercio sexual, con penas de crcel de hasta 6 meses o multa, porque tipifica este delito como violencia remunerada. En ningn caso se dirige contra las mujeres prostituidas, ni pretende su penalizacin o sancin. La novedosa lgica detrs de esta legislacin se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley: En Suecia la prostitucin es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, nias y nios. Es reconocida oficialmente como una forma de explotacin de mujeres, nias y nios, y constituye un problema social significativo.., la igualdad de gnero continuar siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, nias y nios prostituyndoles. Adems otro elemento esencial de la ley sueca provee amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupacin; tambin provee fondos adicionales para educar al pblico para contrarrestar el histrico sesgo masculino.

La prostitucin siempre ha existido, dicen. Tambin las guerras, la tortura, la esclavitud infantil, la muerte de miles de personas por hambre. Pero esto no es prueba de legitimidad ni validez. Tenemos el deber de imaginar un mundo sin prostitucin, lo mismo que hemos aprendido a imaginar un mundo sin esclavitud, sin apartheid, sin violencia de gnero, sin infanticidio ni mutilacin de rganos genitales femeninos.









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