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Las maestras republicanas: la mediación como transformación

Carmen García Colmenares. Cátedra Estudios de Género. Universidad Valladolid

Publicado por Otros colaboradores/as | 8 de diciembre de 2014

¿Qué puede aportar volver a escribir sobre la educación durante el periodo de la II República? ¿Y sobre las maestras republicanas?

Se acompaña al texto la presentación "la historía que no nos contaron de las maestras republicanas" sobre el mismo.

1.- La turbia atmosfera de la misoginia

¿Por qué y para qué narramos? ¿Qué puede aportar volver a escribir sobre la educación durante el periodo de la II República? ¿Y sobre las maestras republicanas? Los seres humanos no narramos nunca en solitario sino a través de las experiencias y recuerdos compartidos que han configurado nuestra subjetividad dentro de un grupo social y en un determinado momento histórico. Pero los lenguajes de las mujeres, al no haber sido incorporados dentro de la historia social, necesitan ser reapropiados de nuevo. De ahí la necesidad de analizar los códigos simbólicos y lingüísticos que han intervenido en la construcción social de las subjetividades femeninas. Y es en ese proceso donde la voz de quien narra se (con) funden con las que son narradas.

Dar voz a las docentes ayuda a conocer tanto el presente como el pasado puesto que una profesión socializa a sus componentes a través de referentes autorizados que constituirán el canon y conformarán la identidad profesional (quiénes son, qué hacen y por qué lo hacen). A pesar del protagonismo de las maestras, profesoras e inspectoras en la renovación pedagogía durante la II República, existe un gran desconocimiento y olvido de sus aportaciones.

Autores reconocidos como José Ortega y Gasset justificarán la escasa presencia de las mujeres en la historia a su falta de porosidad cerebral que impide que sus conocimientos se asienten de manera firme, permaneciendo volátiles en la atmosfera [1]. Ya anteriormente otros pensadores (¿?) se habían manifestado sobre la falta de capacidad intelectual de las mujeres como Le Bon que consideraba que una mujer inteligente era tan rara como un gorila de dos cabezas y Stanley Hall (1904) que manifestaba que la educación superior de las mujeres arrastraría al suicidio de la raza y la enseñanza mixta a su virilización. Mas explicito, Mckeenn Cattell (1909) escribía:

“que no es una exageración pensar que al promedio del coste de la educación de cada chica en la escuela superior se debe añadir un niño no nacido [...]. Esa vasta horda de mujeres maestras que en Estados Unidos tiende a subvertir tanto a la escuela como a la familia” [2].

Las mujeres tendrán que sacudirse las hetero-atribuciones relacionadas con la inferioridad intelectual, moral y afectiva, que en el caso de las maestras las relegaba a meras transmisoras de conocimiento producido por otros. Ya lo advertía Concepción Arenal que “En tratándose de las mujeres, los mayores absurdos se sientan como axiomas que no necesitan demostración” [3]. Un ejemplo de ello fue la culpabilización de la victoria conservadora en las elecciones de 1933. María Pi de Folch de Acción Socialista se expresaba con esta contundencia ante esta acusación:

” Un país que en el año 33 del siglo XX no tiene resuelta aún la enseñanza primaria gratuita y obligatoria, no tiene derecho a pedir al pueblo la comprensión de valores de organización civil ni política; y una sociedad que bajo un falso barniz de europeización deja al hombre y a la mujer en un aislamiento roto únicamente por las relaciones sexuales, no tiene tampoco derecho a pedir a sus mujeres la comprensión amplia y generosa que el camino de las ideas justas y renovadoras exige [...]. Nuestras organizaciones de tipo exclusivamente masculino no tocan [... ] de pies al suelo porque les falta equilibrio básico.[...] Más para influir en toda su integridad, necesita la mujer su total emancipación [4].

Pero al necesitar poseer los estudios de bachillerato como vía de acceso al Plan Profesional de Magisterio Republicano de 1931 y al ampliarse la oferta de los estudio universitarios para las mujeres, comenzarán a compartir esos espacios, antes vedados, lo que provocará la aparición de mecanismos de exclusión institucional que las relegará a lugares de difícil promoción (segregación vertical) y a ámbitos de conocimiento menos valorados (segregación horizontal). La educación diferenciada de los sexos dio lugar a que se tuviesen menores exigencias formativas para las maestras, sueldos más bajos, y que impartiesen la docencia en niveles educativos iniciales, relegándolas a meras transmisoras de conocimiento producido por otros. Se hace necesario, por tanto, “resucitar tradiciones y memorias sociales que proporcionen un nuevo modo de leer la historia y de reivindicar poder e identidad” [5].

2.- Tejedoras de redes, constructoras de pensamiento

Las maestras republicanas utilizarán estrategias de resistencia a la hora de ocupar espacios políticos, sociales y profesionales. Estrategias que contaron con el apoyo de las asociaciones feministas que se consolidan con la creación del Consejo Supremo Feminista de España (1919). Más tarde lo harán en la International Women Association for Sufrague (IWAS, 1920) y en la Internacional Women’s Ligue from Peace and Freedeom (IWLPF, 1928). La conquista de derechos durante el periodo republicano no hizo bajar la guardia a las asociaciones feministas que tuvieron que seguir conquistando espacios de representatividad e igualdad.

Con anterioridad a esas fechas, a finales del siglo XIX, aparece un interesante grupo de docentes librepensadoras que elaboraron textos y materiales didácticos, crearon escuelas e impartieron docencia fuera de las escuelas estatales. Cual Aracnés tejerán redes por los principales núcleos urbanos de Cataluña, Levante y Andalucía, defendiendo el carácter emancipador de la educación de las mujeres. Activistas masonas como Ángeles López de Ayala, anarquistas como Teresa Claramunt y espiritistas como Amalia Domingo Soler, fundarán en Barcelona la primera escuela para obreras en 1891.

Será a partir de la segunda década del siglo XX cuando comience a cambiar la formación no tanto a través del curriculum oficial sino porque un interesante número de profesoras de Escuelas Normales junto con inspectoras, difundirán innovaciones educativas que habían conocido de propia mano en Europa y EEUU. Aunque en menor número, también las maestras en ejercicio fueron becadas de forma individual y en grupo. Ellas llevarán a las aulas metodologías como los centros de interés de Decroly (Anna Rubiés), las propuestas de María Montessori (Celestina Vigneaux), y el enfoque de proyectos (Juana Moreno). La escuela se convierte en un microcosmos para el aprendizaje y el desarrollo de los valores democráticos a la hora de formar a las futuras ciudadanas y ciudadanos.

4.- Agentes de cambio social

La escuela republicana rural será mayoritariamente unitaria, separada por sexos, y regida fundamentalmente por maestras [6]. En las zonas rurales las maestras tuvieron que luchar en contra de los prejuicios anclados en la tradición más conservadora, apoyada por el poder religioso, que no podía ver con buenos ojos la independencia de las mujeres. No es casualidad que muchas de ellas, vayan a ser acusadas de vida licenciosa y separadas de la docencia por las comisiones depuradoras provinciales [7].

Las maestras participaron en la educación de adultas y en las Misiones Pedagógicas aunque a veces su nombre no se cite. También ocuparán cargos políticos como diputadas, concejalas y alcaldesas. Especial recuerdo merecen las maestras alcaldesas de la provincia de Palencia, como Fructuosa Tarrero Polo, alcaldesa de Villalaco y Pilar López Leñero de Herrera de Pisuerga, entrevistadas en la revista Estampa en 1933 [8]. Ambas, serán represaliadas.

Un gran número de maestras y maestros fueron represaliados en la zona franquista a partir del verano de 1936. Y aunque las maestras lo fueron en menor medida que los varones, las conductas docentes se juzgaron de manera diferente en función del sexo. Las actividades políticas de las maestras se contemplaron con mayor rigor que la de los maestros, a la vez que eran responsabilizadas por las llevadas a cabo por sus padres, hermanos y parejas. Pesaron también más en ellas las acusaciones de irreligiosidad así como las relacionadas con la vida privada. En Palencia son asesinadas Sofía Polo, Ubaldina García, Isabel Esteban y Consuelo Rodríguez.

Ejemplo de dignidad frente acusaciones sobre su vida privada es, como tantas otras, Avelina Caloca de la Hera, maestra de Baños de Cerrato, detenida en la cárcel de Palencia con su hija recién nacida [9]. Como ella muchas otras fueron separadas definitivamente de su cargo. En la zona republicana, las maestras realizarán una importante misión participando en las colonias escolares que se crearon en zonas alejadas del frente. Algunas, la más afortunas pudieron exiliarse.

Quiero finalizar con las palabras de la maestra anarquista Antonia Maymón que aparecen en su obra Esbozo Pedagógico (1931) y que reflejan su pensamiento acerca de la educación de las niñas: “Dejad que vuestras hijas destrocen muñecos, hagan aparatitos, manejen hilos, alambres y telas, pregunten cosas que ignoran, discutan acaloradamente, verifiquen experimentos. Pensando aprenderán a pensar. No hay otro modo” [10].


[1] Navarro, María Luisa(1929). La mujer elemento atmosférico. Gaceta Literaria, 60.

[2] García Colmenares, Carmen (2011). Las primeras psicólogas españolas. Itinerarios vitales y profesionales .Granada: Servicio publicaciones Universidad de Granada, pág.15.

[3] Arenal, Concepción (1993).La mujer del porvenir. Madrid: Castalia.

[4] Martínez Sagí, A. (1933). Lo que opina la mujer catalana acerca del voto femenino y las próximas elecciones municipales. Crónica, 196, 5-6.

[5] Giroux, Henry (1997). Cruzando límites. Barcelona: Paidós, pag 280.

[6] Fernández Soria, Juan Manuel y Agullo Díaz, Carmen(2004). Una Escuela rural republicana. Valencia: Universidad de Valencia.

[7] Garcia Colmenares, Carmen (Coord.) (2009). La represión del magisterio palentino. Los hilos de la memoria. Palencia: Ministerio de Presidencia. Asociacion para la memoria histórica de Palencia.

[8] Alario, Eusterio (1933). Las alcaldesas españolas. Las alcaldesas palentinas. Estampa, ,nº 249,10-11

[9] Garcia Colmenares, Carmen y Martínez Ten, Luz (2014).La escuela de la republica. Madrid: Catarata.

[10] Ruano, Raúl. (2013). Contra la ignorancia. Madrid: El Viejo Topo, p.120. Recomiendo la excelente biografia de esta maestra escrita por Carmen Agulló y Pilar Molina (2014). Antonia Maymón. Anarquista, Maestra, Naturista. Barcelona: Virus Editorial.









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