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Vendrn por millones: la tragedia convertida en porno-drama

Una situacin que creemos que la Escuela debiera tratar

Publicado por Enrique Javier Dez Gutirrez | 8 de septiembre de 2015

Hay dramas humanos a los que la educacin no debiera estar ajena. recogemos este Artculo de Enrique porque supone algo dramtico, urgente y que debiera suponer la reflexin de toda la sociedad, incluido el mundo educativo

Lo anunci Jos Saramago: vendrn por millones.

“El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrn alambradas, muros ni deportaciones: vendrn por millones. Europa ser conquistada por los hambrientos. Vienen buscando lo que les robamos. No hay retorno para ellos porque proceden de una hambruna de siglos y vienen rastreando el olor de la pitanza. El reparto est cada vez ms cerca. Las trompetas han empezado a sonar. El odio est servido y necesitaremos polticos que sepan estar a la altura de las circunstancias.” Pero no parecemos estar a la altura de las circunstancias. El tratamiento meditico y en las redes sociales de la foto del nio sirio de tres aos Aylan Kurdi, muerto sobre la playa de Bodrum de Turqua, simplifica no solo la tragedia de los refugiados que huyen de las guerras del Medio Oriente, sino que oculta sus causas y la responsabilidad en la misma de los pases occidentales y de organismos como la OTAN.

La reaccin meditica y poltica que ha acompaado a esa fotografa ha generado una explosiva respuesta emocional, que se ha difundido viralmente en todos los medios occidentales. Mientras apenas suscita ya respuesta los 19.000 nios y nias que mueren al da por causas evitables, segn datos de UNICEF. Casi 6 millones de nios y nias al ao por desnutricin y hambre.

Los especialistas en comunicacin y medios afirman que se trata de una prctica, en la actual sociedad del espectculo, denominada porno-drama (Emily Roenigk, Carmen Duce).

El porno-drama define las tragedias nicamente desde el sufrimiento resultante y circunscrito a una mera situacin dramtica personal o familiar. Pero a la vez oculta las causas que han provocado esa situacin e impide sealar a los responsables que han financiado y vendido las armas que alimentan las guerras y han alentado el estallido de conflictos en esas zonas para perpetuar el saqueo de sus recursos (petrleo, coltn, uranio, gas, etc.).

Segn Diana George, en una cultura que est completamente saturada de imgenes, mostrar la desesperacin extrema, a travs de historias individuales que el pblico puede pretender reparar fcilmente a travs de una solucin simple o una donacin, convierte una injusticia estructural, que contribuimos a mantener con nuestros votos o con nuestro silencio cmplice, en una situacin emocionalmente empatizante, consumible y fcilmente tratable.

Alentar el porno-drama conduce a la caridad hacia la persona que sufre la tragedia, no al activismo para cambiar las razones que han generado la misma. No obliga a un anlisis de las races que han generado el drama de los refugiados, ni la responsabilidad de los gobiernos occidentales en ellas y el papel jugado por la OTAN en la desestabilizacin en Medio Oriente y el Magreb. Ni facilita que pensemos en los cambios estructurales necesarios que deben darse para que no se produzca.

El porno-drama dice que un “acogimiento temporal”, que no nos complique mucho la vida y dure mientras dura la “alarma social” creada, es el problema y la solucin; que el desplazamiento forzoso se puede abordar a travs de una donacin o, en todo caso, cuando la presin de la alarma social aumenta, creando refugios temporales para “algunos”, regulando los “flujos masivos” por supuesto (“recibir” a 120.000 refugiados, cuando solo Turqua ha atendido a ms de dos millones o Lbano a ms de un milln).

Este tipo de donaciones o acciones “humanitarias”, aunque tiene el potencial de producir un cierto impacto momentneo y aliviar nuestra conciencia, sin embargo, perpetan ideologas muy peligrosas.

Transmite a los “donantes” con recursos que son los “salvadores” y a los refugiados que son los beneficiarios indefensos de una solidaridad erizada de concertinas (por las que hemos pagado cien millones de euros), pero no portadores de derechos que les han sido arrebatados. Derechos que incumplimos, segn el artculo 14 de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos y los convenios internacionales que hemos ratificado. El porno-drama permite olvidar que Aylan y su familia, y los millones de refugiados que iban con ellos, huan de las invasiones, los bombardeos y la barbarie alentada, provocada, cuando no directamente realizada por la OTAN y los gobiernos europeos y norteamericano, para allanar el camino a sus multinacionales y financieras que reconstruirn Oriente Medio con la nueva “pax norteamericana”, reduciendo a pases enteros a una nueva Edad Media, poniendo as sus recursos al servicio de quienes los invadieron. Francia form parte de la coalicin que bombarde Libia para firmar contratos petroleros con las nuevas “autoridades”, que le permitieron quedarse con el 40% de la produccin de su “oro negro”.

Los gobiernos occidentales, los lobbies militares y las instituciones financieras e internacionales del norte promueven esta representacin porque el porno-drama de los refugiados ha demostrado sobradamente ser eficaz. De hecho, las audiencias son ms propensas a hacer una poltica de acogimiento o a una donacin financiera cuando se muestra a un nio que est sufriendo, porque el pblico quiere saber que estn lidiando con los ms vulnerables y necesitados, aquellos que son “merecedores” de nuestra solidaridad, en contraposicin a posibles refugiados “indignos”. Se trata de mostrar a esos necesitados relevantes y atractivos para los acogedores, generosos y caritativos.

Pero sobre todo, esta forma de enfocar la situacin, centrndose en una visin limitada al drama individual, permite ocultar que han sido gobiernos concretos, aplaudidos por mayoras absolutas, quienes han recortado a cero las polticas de cooperacin internacional, han promovido la guerra e invasin de Irak, han alentado la guerra en Libia o Siria, a la vez que han financiado a strapas y regmenes corruptos. Todo para ahorrar a determinadas multinacionales unos dlares en los barriles de petrleo o el litro de gas. No podemos olvidar que los mismos promotores de las guerras en el norte de frica son los que han creado y financian a grupos terroristas como el ISIS.

Por eso no podemos dejar que este “porno-drama”, alentado y sostenido de forma interesada, nos impida entender que para abordar con xito las injustas relaciones internacionales causantes del xodo de millones de personas “refugiadas”, hemos de luchar por cambiar los gobiernos que mantienen y sostienen esas relaciones internacionales injustas, dejar de mantener y financiar instituciones como la OTAN y devolver lo que hemos saqueado durante siglos a esas comunidades para que puedan empoderarse y transformar su propia realidad. Es urgente actuar ante la tragedia no solo humanitaria, sino econmica, social, poltica y cultural provocada por las intervenciones militares en el norte de frica y levantar la voz contra los promotores de guerras imperialistas que estn sangrando pases enteros y que estn empujando a millones de refugiados huyendo de las bombas hacia Europa, y que nos dejan imgenes trgicas de hombres, mujeres y nios, hacinados en campos de concentracin, o muertos sin haber conseguido llegar a su destino. Los refugiados, los desplazados, los desesperados se estn agolpando en nuestras fronteras. Ser imposible frenarlos porque le hemos destruido todo y solo les queda lanzarse al mar.

Como acaba de clamar el Papa Francisco necesitamos “un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta”.










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