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Breve en la Sección Convivencia y conflicto
Convivencia: ¿qué dirección tomar?

13 de diciembre de 2006

De nuevo nos hemos encontrado con otra oleada de noticias y debates públicos sobre la convivencia en los centros educativos (o más bien, sobre los problemas de convivencia). En realidad, nada nuevo, ¿o sí?. Quizás, según los sucesos más recientes de los que tenemos información o experiencia directa (como profesionales, como estudiantes, como padres y madres) tendemos a ver el asunto con más angustia o con más relajación. A veces, justo después de criticar el alarmismo de los medios de comunicación o de algunos colectivos interesados nos encontramos con un caso que nos desconcierta, y que, cómo no, nos alarma. O al contrario (que también pasa).

En realidad, ni angustia ni relajación parecen las actitudes más adecuadas. Cierto es que "algo pasa", que la conflictividad (negativa) ha aumentado o que sorprende la banalización de la violencia a la que se puede llegar (grabar en vídeo una pelea e incluso una agresión). Esto es tan cierto como que las aulas no son habitualmente campos de batalla habitual, o tan verdad como que los centros que abordan de verdad el problema hacen que las cosas marchen (en general) de una manera muy distinta a aquellos centros en los que no se hace (si han sido marcados como centros-gueto, la cuestión se complicará). Y no es menos cierto que en este tema se mezclan asuntos muy distintos (convivencia entre el alumnado, ambiente de clase, relaciones alumnado-profesorado, algunas agresiones externas...) en una especie de `totum revolutum’ en el que todo tiende a confundirse.

Sabemos que lo que aparece en los medios de comunicación es "lo que destaca" (y es seleccionado): de esta manera, lo más representativo es "lo que no aparece" y, en cambio, lo que aparece queda magnificado. Y así, quienes escuchan desde fuera pueden pensar que la agresión es lo habitual y cada profesor/a, una víctima individual. Además, ¿qué efecto puede estar teniendo, "dentro", sobre la misma convivencia de los centros, ver en la TV que lo excepcionalmente agresivo se presenta como lo normal? ¿hacer ver, por ejemplo, que usar el móvil para vejaciones o agresiones es algo que "todo adolescente hace"? Esta fotografía está distorsionada, pero, además, la misma imagen influye en la realidad.

Pero, por otro lado, los pequeños pero diarios sometimientos que sufren muchos alumnos y alumnas, la sistemática aplicación de la ley del más fuerte... no son noticia [1].

Cierto es que reportajes o reflexiones deberían recoger "lo normal" con más profundidad, pero a menudo las distorsiones imperan: conocemos el caso de un profesor al que un medio de comunicación quería entrevistar sobre el enfrentamiento profesorado-alumnado; cuando el profesor les hizo saber que no tenía tales problemas, no volvieron a contactar con él (¡aunque seguro que encontraron lo que buscaban!).

La realidad no se deja resumir en frases simples, y aún menos demagógicas [2]. En otros espacios este mismo `sitio web’ abordamos este tema y las líneas de actuación que podemos potenciar [3]

. Ahora bien, ¿cómo actuar públicamente sin dejarnos confundir por la presión del momento o por nuestro propio desconcierto?:
-  ¿Más autoritarismo? Hay que limitar conductas pero ¿puede la convivencia existir por el simple miedo a la autoridad? ¿puede haber gente que conscientemente aproveche el "río revuelto" para orientar nuestros centros hacia formas autoritarias "ancestrales"?.
-  Judicialización. ¿Podemos tomar lo excepcional -una agresión grave, que requerirá su respuesta específica- como base para regular la convivencia del día a día entre los millones de alumnos/as? ¿No estamos en un sistema que ha de educar?

Tampoco será suficiente la perspectiva psicologizadora; mucho hay en el funcionamiento social, en la cultura diaria y en la estructura del sistema educativo que hay que cambiar: ¿por qué no empezar con una mayor responsabilidad crítica del alumnado, para ir convirtiendo los centros educativos en lugares vivos y de crecimiento personal? Nos referimos a la responsabilidad de verdad: la que tiene que ver con el respeto al otro y con una mayor libertad, y no a la que en realidad quiere decir simple obediencia.

Si no avanzamos por ahí, ¿no estaremos colaborando con la falta de responsabilidad y el exceso de dependencia que esta sociedad fomenta en la infancia y en la juventud, a la vez que nos desesperamos por sus consecuencias?


Breve de Concejo Educativo de CyL
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[1] Por ejemplo, nadie pudo informar de que un alumno consiguió para él el ordenador que usaba la alumna que había llegado antes, con aceptada resignación por parte de ésta; ¿cuántas veces suceden este tipo de cosas? ¿no tiene gravedad si es lo habitual?.

[2] ¡Ya se oyen menos voces interesadas -y muy poco rigurosas- que todo lo achacan a un cambio legislativo, pero todavía insisten!.

[3] Sección Convivencia y conflicto, y especialmente, el documento Conflicto y convivencia en un centro educativo.


Comentarios

  • > Convivencia: ¿qué dirección tomar?
    25 de abril de 2008, Publicado por M.B.S.

    Soy una madre, trabajadora, sin más. Quizás mi comentario no tenga cabida aquí, entre gente tan puesta en educación y con tantos conocimientos sobre cómo deben funcionar las cosas, pero lo envío de todas formas. Mis dos hijas acuden a centros públicos, una va al colegio y otra al instituto (2º ESO). Se, por lo que mis hijas me van contando día a día, que con frecuencia se producen altercados en los centros y que los problemas de disciplina y convivencia están a la orden del día. Creo que mis hijas merecen una educación pública de calidad y con esa idea las envié a centros públicos cercanos a casa.

    Lo que a veces comentan mis hijas sobre sus centros es vergonzoso: comportamientos nefastos de alumnos e insultos al profesor, faltas de respeto continuas, falta de trabajo y no hacer nada en clase, negarse a llevar libros y material de estudio, todo ello sin sancionarse apenas nunca. Estoy convencida que entre los alumnos que asisten a la clase de mi hija (la de 2º ESO) hay potenciales delincuentes (que no tardarán tanto en demostrar lo que son capaces de hacer). Como madre me siento indignada muchas veces por el hecho de que mis hijas tengan que estar sentadas codo con codo con esos alumnos que en nada merecen estar ahí. Me molesta que mis hijas reciban ese ejemplo de comportamiento tan radicalmente distinto de lo que ven en casa y además vean que "no pasa nada", que a esos chicos se les da mil oportunidades que desaprovechan una y otra vez (apoyos en clases con poquitos alumnos, pasar de curso con todo suspenso porque ya no pueden repetir más). Si esos alumnos deben estar escolarizados por ley, entonces, por favor, creen otros centros, otros lugares para ellos donde hagan "otras cosas" o los entretengan ahí. Yo no quiero que mis hijas vayan a clase a entretenerse; quiero que vayan a aprender, a sacar buen rendimiento y a prepararse como personas que algún día tendrán que encontrar un puesto de trabajo e integrarse en la sociedad con éxito. Estos alumnos perjudican seriamente la educación y el rendimiento de los alumnos de familias "normales" que seguimos confiando en que la educación es el medio de salir de la mediocridad y el bestialismo. Estos alumnos no desean recuperarse ni integrarse en ningún sitio, sólo quieren hacer su santa voluntad dondequiera que estén. Es la "dictadura de unos cuantos" que pueden decidir que la clase no se da, o que se haga en condiciones deseperadas para el profesor, mandando callar y enfadándose todo el tiempo. A veces se nos convoca a los padres a reuniones donde se comentan estas cosas pero no sirven de nada; los padres de esos "alumnos incordios" no están por la labor de hacer nada, y muchos no pueden hacerlo ya. Es demasiado tarde y no pueden con sus propios hijos. Injustamente los demás padres tenemos que soportar que nuestros hijos tengan un bajo nivel en casi todas las asignaturas y no vean más que malas prácticas de comprotamiento a su alrededor, simplemente porque otros padres no "se hayan currado o no se curren" la educación de sus hijos en casa. Es muy fácil tener hijos así, claro.

    Soy ciudadana de bien y pago mis impuestos, de los que una parte se dedica a la educación y creo que mis hijas tienen derecho a una educación digna y de calidad. Por esto abogo por menos leyes educativas, menos psico-pedagogos, menos asesores de la educación y más gente comprometida y con ganas de cambiar esto de verdad. De lo contrario, quizás tendremos que llegar a decir "siempre nos quedará el colegio privado o concertado".

  • > Convivencia: ¿qué dirección tomar?
    14 de diciembre de 2006, Publicado por P.P.L.

    Estoy de acuerdo con las ideas que se han planteado en este artículo y que los análisis simplistas que se están haciendo del problema de la vilolencia favorecen a los grupos más conservadores que pretenden que la institución educativa vuelva a tiempos anteriores, cosa imposible por otra parte.Pero falta analizar un punto que para mi es fundamental ¿Qué contextos escolares y sociales generan las conductas violentas? ¿Qué agresiones sufre el alumnado en unas aulas donde no se respetan sus maneras de aprender, ni sus conocimientos?

    Por un lado las metodologías obsoletas, donde la democracia se enseña desde el autoritarismo y no se permite el error como parte del proceso de aprender y por otro, una sociedad tan protectora que considera a la infancia incapaz, generando individuos dependientes, prepara un buen caldo de cultivo para que se sientan agredidos y contesten con violencia frente a unos adultos que no les respetan como individuos en desarrollo.

    Los profesionales de la enseñanza deben empezar a analizar sus prácticas en relación con la violencia y no sólo, que también, en relación al fracaso escolar.Echar balones fuera y no sentirse parte del problema nos alejará de las posibles soluciones que seguro no son simples ni únicas.

    • > Convivencia: ¿qué dirección tomar?
      29 de abril de 2008, Publicado por R. H. G.
      Supongo que quien ha escrito este comentario no forma parte de la enseñanza, y ni es maestro ni profesor. Es evidente que está fuera del tema educativo y si está en ello, no lo hace cerca de un centro educativo, sino en algún cómodo despacho dios sabe dónde. Como educador (profesor con bastantes años de experiencia en la docencia) puedo asegurarle que ningún alumno en mi centro "sufre agresión alguna en su proceso educativo" (hablo de un instituto público). Se respetan las "maneras de aprender" utilizando distintos métodos, distintas actividades constantemente, actividades graduadas a distinto nivel según la dificultad del alumno y muchas cosas más que para qué voy a contarle. "El error es parte del proceso educativo" en nuestro quehacer diario (¡ojalá no lo fuese tanto!) y sí "se respeta el conocimiento" (¡ojalá tuviésemos más conocimiento para respetar!). Culpar del fracaso escolar a quienes se les ha maniatado y quitado toda autoridad (los profesionales de la enseñanza, como dice el comentario) es la forma más fácil de "escurrir el bulto" y de no solucionar los problemas desde otros ámbitos que son necesarios. A modo de sugerencia: ¿Qué tal si Asuntos Sociales interviniese de una vez donde debe intervenir, en lugar de "cargar el muerto" a los centros educativos con chavales que son incontrolables, que son anti-sociales, que agreden constantemente a compañeros y muchas veces a docentes - aunque se empeñen los medios de comunicación y autoridades educativas en afirmar siempre que "esto es un caso aislado, y no es general en nuestra comunidad educativa"? ¿O por qué no pedimos a los padres la educación que están negando a sus hijos y se les hace responsables de aquellos a quien han criado? ¿Por qué un padre puede justificar la inasistencia reiterada de su hijo a clase con su simple palabra cuando se ha podido comprobar que su hijo ha estado en la calle? ¿Por qué no tiene responsabilidad penal el padre que permite estas situaciones y otras similares de acoso o agresión física/moral a los demás? ¿Por qué el resto de los alumnos deben sufrir en silencio la agresión diaria de no tener acceso a la educación porque unos compañeros no permiten que se de la clase en condiciones normales, escuchando y preguntando, permitiendo que se despierte la curiosidad por descubrir, y sí, claro, evaluando y controlando también? Una y mil preguntas que nos hacemos a diario los compañeros. Pero no, quien cree saber algo y poder solucionar el tema nos recuerda que el problema es "la metodología obsoleta" que usamos y que "es un análisis simplista" llamar a las cosas por su nombre y decir en alto lo que sucede a diario en los centros educativos. ¿Se le ha ocurrido cuestionar o preguntarse si sucede lo mismo en los centros educativos concertados? ¿No? Pues piense, por favor, y dedíquele algo de tiempo a esto, aunque para poder hacerlo, deberá haberse llenado primero la cabeza con esos conocimientos antiguos que tanto desprecia usted.
  • > Convivencia: ¿qué dirección tomar?
    14 de diciembre de 2006, Publicado por Isabel Alonso

    Os leo desde Sevilla donde soy Asesora en el Centro de Formación del Profesorado. Soy profesora de Geografía e Historia y he ejercido mi docencia hasta septiembre pasado en un instituto rural de la Vega del Guadalquivir.

    En convivencia las cosas mejoran si se trabaja en las aulas el respeto a las personas y a las instalaciones como primera norma educativa. Durante mi dirección del Centro llegamos a consensuar cinco normas de absoluto obligado cumplimiento para los equipos educativos, el personal no docente, el alumnado y que comprometían a sus familias. Eran las siguientes.

    1ª Tenemos máximo respeto a las personas que intervienen en nuestra educación y enseñanza, así como a las instalaciones y recursos que están a nuestra disposición para aprender y disfrutar.

    2ª Hay que entrar en el aula antes que el profesorado y esperar su llegada preparando el material que va a utilizarse en el periodo escolar siguiente.

    3ª Es necesario traer al aula todas las herramientas para aprender que se utilicen en cada materia: libros, cuadernos, apuntes, lápices, bolígrafos, calculadora... así como la ropa y calzado deportivo que nos haya sido indicado en cada materia.

    4ª En las clases y en la biblioteca hay que estar haciendo en cada momento lo que haya que hacer siguiendo las instrucciones del profesorado: escuchar, atender, intervenir, pensar ....

    5ª El trabajo fuera del aula, personal o en grupo, de estudio y de elaboración de trabajos es necesario para tu mejor aprendizaje. Debes llevarlo a cabo en la seguridad de que te hará aprender correctamente.

    Estas normas, mucho más simples que el ROF y por tanto mucho más fácilmente recordables, fueron una base de convivencia extraordinaria (las resistencias a su respeto vinieron muchas veces desde profesorado poco comprometido o menos consciente de su tarea educativa). Se complementaba con propuestas de trabajo en las aulas de tipo constructivista, kinésicas y experienciales siempre que era posible. Los ordenadores vinieron a contribuir con las posibilidades de las TIC en la mejora de la atención a la diversidad, puesto que partiendo de un núcleo común y general cada proyecto de trabajo permitía repartir en el tiempo la atención personalizada, la ayuda entre iguales, el trabajo colaborativo y solidario...

    Para que todo el alumnado de un aula "esté haciendo en cada momento lo que el profesor o la profesora le haya indicado", el profesorado necesita llevar muy claras las propuestas de trabajo al aula, cada día, cada proyecto que inicie y tomar conciencia de que los diversos grupos del aula, cada alumna o alumno, presentará a lo largo del tiempo dedicado al tema o al proyecto un nivel de desarrollo diferente, por lo que a unos habrá que empujarlos, a otros aumentarle las propuestas, a otros sentarse con ellos y ellas y ayudarles a reorganizar o a avanzar... Ayuda a vencer las resistencias docentes el hecho de que va comprobándose que cuando todo el alumnado d eun grupo está trabajando, respetándo el ritmo y el nivel de cada persona y aprendiendo todas -más o menos cada una en función de intereses, capacidades, expectativas, posibilidades..., pero aprendiendo- el ambiente de trabajo es bueno, la convivencia pacífica y las relaciones sanas.

    Si surgen conflictos en los grupos, son las personas componentes quienes deben encontrar, con ayuda de alguna persona adulta -profesorado, tutores y tutoras, personal de conserjería, equipo directivo...- la solución viable que satisfaga a todo el mundo.

    El patio bajó sus facilidades de conflicto cuando se decidió en asamblea que no se utilizaría como campo de futbol, sino como lugar de descanso, encuentro, charlita con las y los colegas... Un graderío de cuatro escalones en tres de los cuatro lados del patiio permitía sentarse en grupos; bajo las jacarandás, a su sombra -el calor en Sevilla empieza en marzo- colocamos bancos que posibilitaban tertulias. Abrimos los lavabos directamente al patio, para evitar las carreras por los pasillos a la hora del recreo...

    Encantada de charlar con vosotras y vosotros. Me encanta leeros desde Sevilla; por cierto ¿había dicho que nací en San Miguel de Valero, Salamanca y viví en Zamora hasta los 19 años?

    Isabel Alonso

  • > Convivencia: ¿qué dirección tomar?
    14 de diciembre de 2006, Publicado por Mtra. Rosa Ma. Amigon Ariza
    Hola Estoy de acuerdo en que es necesario que los alumnos asuman una responsabilidad consciente, mas que impuesta por reglamentos o figuras autoritarias. Considero que una forma en que podemos propiciarlo es generando en las aulas el dialogo, la escucha, la critica con fundamentos, para que las personas se muevan hacia el desarrollo sano de sus potencialidades. Para esto tambien es importante la actitud del maestro, que acepta, respeta y es congruente, lo cual inspira a los jovenes confianza para creer y crecer. Mtra. Rosa Ma. Amigon Ariza (Mexico- Puebla) PD: Pueden enviarme articulos sobre aprendizaje cooperativo? Gracias






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